¿Qué es la Inflación?
Tabla de contenido
Introducción
Causas de la inflación
Soluciones contra la inflación
Medir la inflación mediante un índice de precios
Pros y contras de la inflación
Conclusión
¿Qué es la Inflación?
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¿Qué es la Inflación?

¿Qué es la Inflación?

Principiante
Published Nov 28, 2018Updated Aug 27, 2021
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Explícamelo como si fuera un niño (ELI5)

¿Has escuchado alguna vez a tu abuela decir que todo era más barato cuando ella era joven? Es por la inflación, que está causada por anomalías en la oferta y demanda de productos y servicios -lo que conduce a un incremento de los precios.

Tiene sus ventajas, aunque en general, un exceso de inflación es negativo: ¿por qué ibas a querer ahorrar dinero cuando éste va a valer menos mañana? Para controlar la inflación cuando se dispara, los gobiernos despliegan políticas que apuntan a reducir el gasto.


Contenido


Introducción

La inflación puede ser definida como una reducción del poder adquisitivo de una divisa concreta. Se trata de un incremento sostenido del precio de los bienes y servicios de una economía.

Aunque un “cambio en los precios relativos” normalmente significa que sólo uno o dos bienes han subido de precio, la inflación designa un alza del coste de prácticamente todos los artículos de la economía. Además, la inflación es un fenómeno a largo plazo –el incremento de precios ha de ser sostenido, no solamente un hecho esporádico.

La mayoría de países llevan a cabo mediciones anuales de las tasas de inflación. Generalmente, verás que la inflación se expresa como un cambio porcentual: su crecimiento o disminución respecto al periodo previo.

En este artículo, analizaremos las distintas causas de la inflación, formas de medirla, y el impacto (tanto positivo como negativo) que puede tener en la economía.


Causas de la inflación

En un nivel básico, podemos describir dos causas habituales de la inflación. En primer lugar, un rápido incremento de la cantidad de dinero en circulación (oferta). Por ejemplo, cuando los conquistadores europeos dominaron el hemisferio occidental en el siglo XV, lingotes de oro y plata inundaron Europa y provocaron inflación (la oferta era demasiado elevada).

En segundo lugar, la inflación puede producirse como resultado de la escasez de oferta de un bien concreto que presenta una elevada demanda. Esto puede desencadenar un alza del precio de dicho bien, que puede propagarse al resto de la economía. El resultado puede ser un incremento general de los precios de prácticamente todos los bienes y servicios.

Pero si profundizamos aún más, podemos describir distintos tipos de acontecimientos que pueden desembocar en una inflación. Aquí, distinguiremos entre inflación de demanda, inflación de costes e inflación estructural. Existen otras variaciones, pero éstas serían las principales dentro del “modelo triangular” propuesto por el economista Robert J. Gordon.


Inflación de demanda

La inflación de demanda es el tipo de inflación más común, causada por un incremento del gasto. En este caso, la demanda es superior a la oferta de bienes y servicios –un fenómeno que provoca que los precios suban.

Para explicarlo, pongamos por caso un marketplace en el que un panadero vende su producto. Éste puede producir aproximadamente 1000 barras de pan semanalmente. La cosa funciona bien, ya que más o menos vende esa misma cantidad cada semana.

Pero imaginemos que entonces se produce un masivo incremento de la demanda de pan. Quizás las condiciones económicas han mejorado, lo que significa que los consumidores tienen más para gastar. En consecuencia, probablemente nos encontraremos con que el precio de las barras del panadero sube.

¿Por qué? Bueno, pues porque nuestro panadero trabaja a pleno rendimiento cuando produce 1000 barras. Ni su personal ni su horno tienen la capacidad física de producir más que ese número. El panadero podría construir más hornos y contratar a más personal, pero esto lleva tiempo.

Hasta entonces, tendremos muchos clientes y una cantidad insuficiente de pan. Algunos clientes estarán dispuestos a pagar precios más elevados por una barra, por lo que es lógico que el panadero incremento su precio de manera acorde.

Ahora, aparte del incremento de demanda de pan, imagina que la mejora de las condiciones económicas también conducen a una mayor demanda de leche, aceite y otra serie de productos. Estos es lo que define a la inflación de demanda. La gente compra cada vez más bienes de manera tal que la demanda supera a la oferta –lo que causará que los precios suban.


Inflación de costes (cost-push inflation)

La inflación de costes se produce cuando los niveles de precios suben como resultado de un incremento de los costes de producción o de las materias primas. Como el nombre de este fenómeno en inglés sugiere, dichos costes son trasladados (“pushed”) al consumidor.

Recuperemos al panadero de antes. Éste habrá construido nuevos hornos y contratado personal extra para producir semanalmente 4000 barras de pan. Por el momento, la oferta satisface la demanda, y todo el mundo está contento.

Pero un día, el panadero recibe una mala noticia. La cosecha de trigo ha sido particularmente negativa esta temporada, lo que significa que no habrá suficiente oferta para abastecer a todas las panaderías de la región. El panadero deberá pagar más por el trigo necesario para producir las barras. Con este coste añadido, se verá obligado a subir el precio que cobra, a pesar de que la demanda por parte del consumidor no se haya incrementado.

Otra posibilidad es que el gobierno incremente el salario mínimo. Esto aumentará los costes de producción del panadero, por lo que, nuevamente, éste deberá subir el precio de las barras ya acabadas.

A nivel general, la inflación de demanda está a menudo provocada por la escasez de recursos (como el trigo o el aceite), el incremento de los impuestos gubernamentales sobre bienes, o la caída de las tasas de cambio (lo que hace que las importaciones cuesten más).


Inflación estructural

La inflación estructural (o "inflación resaca", del inglés hangover inflation) es un tipo de inflación que emana de la actividad económica pasada. Como tal, puede ser desencadenada por la dos formas de inflación previamente descritas, si persisten en el tiempo. La inflación estructural está estrechamente vinculada con el concepto de "expectativa inflacionaria" y con el de "espiral de precios-salarios". 
El primero describe la idea de que, después de períodos de inflación, las personas y las empresas esperan que la inflación persista en el futuro. Si hubo inflación en los años anteriores, es más probable que los empleados negocien salarios más altos, lo que hace que las empresas cobren más por sus productos y servicios.

La espiral de precios y salarios es un concepto que ilustra la tendencia de la inflación incorporada a provocar más inflación. Puede ocurrir cuando los empleadores y los trabajadores no pueden llegar a un acuerdo sobre el valor de sus salarios. Mientras que los trabajadores exigen salarios más altos para proteger su riqueza de la inflación esperada, los empleadores se ven obligados a aumentar los costos de sus productos. Esto puede conducir a un ciclo que se refuerza a sí mismo, donde los trabajadores demandan salarios aún más altos en respuesta al aumento de los costos de bienes y servicios, y el ciclo continúa.


Soluciones contra la inflación


La inflación descontrolada puede ser perjudicial para la economía, por lo que es lógico que los gobiernos adopten una postura proactiva para limitar su impacto. Pueden hacerlo ajustando la oferta monetaria y realizando cambios en la política fiscal y monetaria.
Los bancos centrales (como la Reserva Federal de los Estados Unidos) tienen el poder de alterar la oferta de dinero fiduciario aumentando o disminuyendo la cantidad en circulación. Un ejemplo común de esto es la flexibilización cuantitativa (QE), en la que los bancos centrales compran activos bancarios para infundir a la economía dinero recién impreso. Esta medida en realidad puede agravar la inflación, por lo que no se usa cuando la inflación es el problema.

Lo opuesto a QE es el ajuste cuantitativo (QT), que es una política monetaria que puede reducir la inflación al disminuir la oferta monetaria. Sin embargo, hay poca evidencia que respalde a QT como un buen remedio para la inflación. En la práctica, la mayoría de los bancos centrales controlan la inflación elevando las tasas de interés.


Tasas de interés más elevadas

Las tasas de interés más altas hacen que sea más caro pedir dinero prestado. Como resultado, el crédito se vuelve menos atractivo para los consumidores y las empresas. A nivel del consumidor, el aumento de las tasas de interés desalentará el gasto y hará que disminuya la demanda de bienes y servicios.

Se vuelve atractivo ahorrar durante estos períodos, y aún mejor para quienes prestan dinero para ganar intereses. Sin embargo, el crecimiento de la economía podría verse limitado, ya que las empresas y las personas son más cautelosas a la hora de solicitar crédito para invertir o gastar.


Alterar la política fiscal

Si bien la mayoría de los países utilizan políticas monetarias para controlar la inflación, modificar la política fiscal también es una opción. La política fiscal se refiere al gasto de los gobiernos y al ajuste de los impuestos para influir en la economía. 

Si los gobiernos aumentan el impuesto sobre la renta que recaudan, por ejemplo, los individuos vuelven a tener menos ingresos disponibles. A su vez, hay menos demanda en el mercado, lo que teóricamente debería reducir la inflación. Sin embargo, esta es una ruta peligrosa, ya que el público podría reaccionar desfavorablemente a impuestos más altos.


Medir la inflación mediante un índice de precios

Así que hemos esbozado las medidas para combatir la inflación, pero ¿cómo sabemos realmente que es necesario combatirla en primer lugar? El primer paso, evidentemente, es medirla. Normalmente, esto se hace mediante el seguimiento de un índice durante un período de tiempo determinado. En muchas naciones, un índice de precios al consumidor (o IPC) es la medida de referencia de la inflación.

El IPC toma en cuenta los precios de una amplia variedad de productos de consumo, utilizando un promedio ponderado para valorar una canasta de artículos y servicios comprados por los hogares. Esto se hace de vez en cuando, y la puntuación se puede comparar con las históricas. Entidades como la Oficina de Estadísticas Laborales de los EE. UU. (BLS) recopilan estos datos de las tiendas de todo el país para garantizar que sus cálculos sean lo más precisos posible.

En su cálculo, puede buscar una puntuación de IPC de 100 para el "año base" y luego una puntuación de 110 dos años después. Entonces podrías llegar a la conclusión de que, en dos años, los precios han aumentado un 10%.

Una pequeña cantidad de inflación no es necesariamente algo malo. Es un hecho natural en los sistemas de moneda fiduciaria de hoy y es algo beneficioso ya que fomenta el gasto y los préstamos. Sin embargo, es importante vigilar de cerca la tasa de inflación para garantizar que no tenga ningún efecto negativo en la economía.



Pros y contras de la inflación

A primera vista, la inflación puede parecer algo que vale la pena evitar por completo. Pero sigue siendo parte integrante de las economías modernas, por lo que en realidad es un tema mucho más matizado. Veamos algunas de las ventajas y desventajas.


Pros de la inflación

Mayor gasto, inversión y endeudamiento

Como mencionamos anteriormente, una tasa de inflación baja puede beneficiar a la economía al estimular el gasto, la inversión y el endeudamiento. Tiene más sentido adquirir bienes o servicios de inmediato, ya que la inflación hace que la misma cantidad de efectivo reduzca el poder adquisitivo en el futuro.


Ganancias más altas

La inflación impulsa a las empresas a vender sus bienes y servicios a precios más altos para protegerse de los efectos de la inflación. Pueden justificar estos aumentos, pero también pueden aumentar los precios un poco más de lo necesario para obtener ganancias adicionales.


Es mejor que la deflación

Como puedes adivinar por el nombre, la deflación es lo opuesto a la inflación, marcada por una disminución de los precios a lo largo del tiempo. Dado que los precios están cayendo, retrasar las compras tiene más sentido para los consumidores, ya que pueden obtener mejores precios en un futuro próximo. Esto puede afectar negativamente a la economía, ya que no hay tanta demanda de bienes y servicios.

Históricamente, los períodos de deflación han dado lugar a tasas de desempleo más altas y un cambio hacia el ahorro en lugar del gasto. Si bien no es necesariamente algo malo para el individuo, la deflación tiende a obstaculizar el crecimiento económico.


Contras de la inflación

Devaluación e hiperinflación de la moneda

Encontrar la tasa de inflación correcta es difícil y no controlarla puede tener consecuencias catastróficas. En última instancia, erosiona la riqueza que poseen las personas: si hoy almacenas $100,000 en efectivo debajo de tu colchón, no tendrás el mismo poder adquisitivo en diez años.

La alta inflación puede provocar hiperinflación, que se dice que ocurre cuando los precios suben más del 50% en un mes. Pagar $15 por una necesidad básica que solo cuesta $10 semanas antes no es lo ideal, pero rara vez se detiene allí. En períodos de hiperinflación, los precios a menudo superan con creces la tasa del 50%, esencialmente destruyendo la moneda y la economía.


Incertidumbre

Si las tasas de inflación son altas, la incertidumbre puede afianzarse. Las personas y las empresas no están seguras de hacia dónde se dirige la economía, por lo que serán más cautelosos con su dinero, lo que generará menos inversión y menor crecimiento económico.


Intervencionismo gubernamental

Algunos se oponen a la idea de que el gobierno intente controlar la inflación, citando principios de libre mercado. Argumentan que la capacidad del gobierno para "crear dinero nuevo" (o Brrrrr, como se lo conoce popularmente en los círculos de criptomonedas) socava los principios económicos naturales.


Conclusión

Los efectos de la inflación son tales que somos testigos de que los precios aumentan con el tiempo, lo que hace que aumente el costo de vida. Es un fenómeno que hemos llegado a aceptar; después de todo, si se controla correctamente, la inflación puede ser beneficiosa para la economía.

En el mundo actual, los mejores remedios parecen residir en políticas fiscales y monetarias flexibles, que permitan a los gobiernos adaptarse para controlar el aumento de los precios. Sin embargo, estas políticas deben implementarse con mucho cuidado, o podrían terminar causando más daños a la economía.


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