Guía para Principiantes sobre Security Tokens
Tabla de contenido
Introducción
¿Qué es un security token?
¿Por qué utilizar security tokens?
Security tokens vs. utility tokens – ¿Cuál es la diferencia?
¿Qué convierte a un token en una "security"?
Security tokens y finanzas programables
Conclusión
Guía para Principiantes sobre Security Tokens
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Guía para Principiantes sobre Security Tokens

Guía para Principiantes sobre Security Tokens

Principiante
Published Apr 20, 2020Updated Apr 29, 2021
6m

Introducción

Una "security" es un instrumento financiero que tiene valor y puede ser tradeado. Partiendo de esta definición, muchos de los instrumentos de hoy en día –valores, bonos, opciones– podrían ser considerados "securities".

En un contexto legal, la definición es considerablemente más estrecha y varía de una jurisdicción a otra. Cuando un instrumento equivale a una "security" en un país específico, éste se verá sujeto a un intenso escrutinio regulatorio.

En este artículo, discutiremos cómo la tecnología blockchain está preparada para optimizar los mercados financieros tradicionales mediante los security tokens.


¿Qué es un security token?

Un security token es un token, emitido en una blockchain, que representa una participación en alguna compañía o activo externos. Los security tokens pueden ser emitidos por distintos tipos de entidades, como empresas o gobiernos, y servir para los mismos propósitos que sus contrapartes titulares (esto es, valores, bonos, etc.).


¿Por qué utilizar security tokens?

A modo de ejemplo, digamos que una compañía desea distribuir participaciones a inversores de una forma tokenizada. Dichos tokens pueden diseñarse de manera tal, que presenten todos los beneficios que uno puede esperar de unas participaciones –principalmente, derechos de voto y dividendos.

Las ventajas de este planteamiento son numerosos. Como ocurre con las criptomonedas y otros tipos de tokens, los security tokens se benefician de las propiedades de la blockchain en que se emiten. Entre dichas propiedades figuran la transparencia, una rápida liquidación (settlement), ausencia de tiempos de inactividad y la divisibilidad.

Transparencia

En un libro mayor contable (ledger) público, las identidades de los participantes se abstraen, pero todo lo demás puede ser auditado. Cualquiera es libre de ver los smart contracts que gestionan los tokens o monitorear la emisión y las participaciones.

Liquidación rápida

La compensación y liquidación ("clearing" y "settlement" en inglés) han sido consideradas durante mucho tiempo un cuello de botella en lo que a transferencia de activos se refiere. Aunque los trades se pueden ejecutar de manera casi instantánea, la reasignación de propiedad a menudo lleva un tiempo. En una blockchain, el proceso se automatiza y puede completarse en minutos.

Disponibilidad

Los mercados financieros existentes presentan ciertas limitaciones en términos de disponibilidad (tiempo que están activos). Abren por periodos fijos durante la semana, y cierran los fines de semana. Los mercados de activos digitales, por el contrario, están activos en todo momento, cada día del año.

Divisibilidad

Arte, bienes inmuebles y otros activos de alto valor, una vez tokenizados, pueden ponerse a disposición de inversores que, de lo contrario, no tendrían la posibilidad de invertir en ellos. Por ejemplo, un cuadro valorado en $5M podría ser tokenizado en 5000 unidades, cada una de las cuales tendría un valor de $1000. Esto incrementaría radicalmente la accesibilidad, al tiempo que proporcionaría a las inversiones un mayor nivel de granularidad.

Vale la pena señalar, sin embargo, que algunos security tokens pueden presentar un límite en su divisibilidad. En algunos casos, si se confieren derechos de voto y dividendos como en las acciones ordinarias ("equity shares"), podría haber un límite en la divisibilidad de los tokens por razones de ejecución.


Security tokens vs. utility tokens – ¿Cuál es la diferencia?

Los security tokens y los utility tokens presentan muchas similitudes. Técnicamente, las ofertas de colocación de ambos grupos son idénticas. Están gestionados por smart contracts, pueden ser enviados a direcciones blockchain, y son tradeados en exchanges o a través de transacciones peer-to-peer.
En lo que se diferencian, principalmente, es en los aspectos económicos y regulaciones que los sustentan. Pueden ser emitidos mediante Initial Coin Offerings (ICOs) o Initial Exchange Offerings (IEOs), para que startups o proyectos ya establecidos puedan financiar de forma colaborativa (crowdfund) el desarrollo de sus ecosistemas.

Al aportar fondos, los usuarios reciben estos tokens digitales, que permiten participar (ya sea de forma inmediata o en el futuro) en la red del proyecto. Éstos pueden conferir a su poseedor derechos de voto, o servir como moneda específica del protocolo para acceder a productos o servicios.

Los utility tokens no son intrínsecamente valiosos. Si un proyecto crece para tener éxito, los inversores no tienen derecho a una parte de las ganancias, como sería el caso de algunos valores tradicionales. Podríamos analogizar el papel de los tokens con los puntos de fidelidad. Se pueden usar para comprar bienes (o se pueden vender), pero no ofrecen participación en el negocio que los distribuye.

Como resultado, sus valores a menudo están impulsados por la especulación. Muchos inversores comprarán tokens con la esperanza de que subirán de precio a medida que se desarrolle el ecosistema. Si el proyecto fracasa, hay poca protección para los holders.

Los Security tokens se emiten de manera similar a los utility tokens, aunque el evento de distribución se denomina Oferta de token de seguridad (STO). Sin embargo, desde el punto de vista de la inversión, ambos tipos de tokens representan instrumentos muy diferentes.

A pesar de que se emiten en una blockchain, los security tokens siguen siendo valores. Como tales, están fuertemente regulados para proteger a los inversores y prevenir el fraude. En este sentido, un STO es mucho más parecido a una IPO que un ICO.

Por lo general, cuando los inversores compran un security token, compran acciones, bonos o derivados. Sus tokens sirven efectivamente como contratos de inversión y garantizan derechos de propiedad sobre activos off-chain.


¿Qué convierte a un token en una "security"?

Tal como está, la industria blockchain carece de una claridad muy necesaria en el frente legal. Los reguladores de todo el mundo todavía se están poniendo al día con una avalancha de nuevas tecnologías financieras. Han existido casos en los que los emisores creían que estaban emitiendo security tokens públicos, que luego fueron considerados valores por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).

Quizás la medida más famosa para tratar de determinar si una transacción equivale a un "contrato de inversión" es la Prueba Howey. En resumen, busca determinar si una persona que invierte en una empresa común espera obtener ganancias como resultado de los esfuerzos del promotor (o de un tercero).

La prueba fue producida por los tribunales estadounidenses mucho antes del advenimiento de la tecnología blockchain. Por lo tanto, es difícil aplicarlo a la gran cantidad de nuevos tokens. Dicho esto, sigue siendo una herramienta popular para los reguladores que intentan clasificar los activos digitales.

Cada jurisdicción, por supuesto, adoptará un marco diferente, pero muchos siguen una lógica similar.


Security tokens y finanzas programables

Dado el tamaño de los mercados actuales, la tokenización podría transformar radicalmente el ámbito financiero tradicional. Los inversores e instituciones en este espacio se beneficiarían enormemente de un enfoque totalmente digital de los instrumentos financieros.

Con los años, un ecosistema de bases de datos centralizadas ha creado una gran fricción. Las instituciones necesitan dedicar recursos a procesos administrativos para administrar datos externos que son incompatibles con sus propios sistemas. La falta de estandarización en toda la industria agrega costos a las empresas y retrasa significativamente la liquidación.

Un blockchain es una base de datos compartida con la que cualquier usuario o empresa puede interactuar fácilmente. Las funciones que antes manejaban los servidores de las instituciones ahora podrían externalizarse a un libro mayor utilizado por el resto de la industria. Al tokenizar los valores, podemos conectarlos a una red interoperable que permite tiempos de liquidación rápidos y compatibilidad global.

A partir de ahí, la automatización puede manejar procesos que de otro modo llevarían mucho tiempo. Por ejemplo, el cumplimiento de KYC / AML, el bloqueo de inversiones por períodos de tiempo establecidos y muchas otras funciones se pueden manejar mediante código que se ejecuta en la blockchains.
Si deseas leer más sobre el tema, consulta Cómo la tecnología Blockchain afectará a la industria bancaria.


Conclusión

Los security tokens parecen ser una progresión lógica para la industria financiera. A pesar del uso de la tecnología blockchain, están mucho más cerca de los valores tradicionales que las criptomonedas o incluso otros tokens.
Sin embargo, todavía queda trabajo por hacer en el frente regulatorio. Con activos que pueden transferirse fácilmente en todo el mundo, las autoridades deben encontrar formas de regular de manera efectiva su emisión y flujo. Algunos especulan que esto también puede automatizarse con contratos inteligentes que codifican ciertas reglas. Proyectos como Ravencoin, Liquid y Polymath ya facilitan la emisión de security tokens.

Si la promesa de los security tokens se concreta, las operaciones de las instituciones financieras podrían simplificarse significativamente. Con el tiempo, el uso de tokens basados en blockchain en lugar de instrumentos tradicionales puede muy bien catalizar la fusión de los mercados heredados y de criptomonedas.