Introducción a las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs)

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Introducción a las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs)

Contenido


Introducción

Las blockchains ya están transformando radicalmente nuestro sistema financiero. Sin embargo, propiedades como la inmutabilidad, y lo que en inglés denominamos "trustlessness" (no necesitar confiar en terceros), no sólo son útiles en aplicaciones monetarias.

Otro candidato potencial, listo para ser radicalmente transformado por esta tecnología, es la gobernanza. Las blockchains podrían facilitar tipos de organizaciones completamente nuevas, que funcionen de manera autónoma sin necesidad de ser coordinadas por una entidad central. Este artículo proporcionará una visión general sobre la forma que estas organizaciones podrían adoptar. 


¿Qué es una DAO y cómo funciona?

El acrónimo DAO alude a Decentralized Autonomous Organization (Organización Autónoma Descentralizada). En términos simples, una DAO es una organización gobernada por código y programas informáticos. De esta forma, tiene la capacidad de funcionar de manera autónoma, sin necesidad de una autoridad central.

Mediante el uso de smart contracts, una DAO puede trabajar con información externa y ejecutar órdenes basadas en ella –todo ello sin ninguna intervención humana. Las DAOs son habitualmente operadas por una comunidad de "stakeholders" (partes interesadas), incentivados a través de algún tipo de mecanismo ligado a tokens. 

Las reglas y los registros de las transacciones de una DAO se almacenan de forma transparente en la blockchain. Las reglas se deciden, generalmente, mediante votaciones de los stakeholders. Habitualmente, la toma de decisiones dentro de una DAO se produce a través de propuestas. Si una propuesta es votada por una mayoría de stakeholders (o cumple alguna otra condición establecida por las reglas de consenso de la red), entonces será implementada.   

En cierta medida, una DAO funciona de modo similar a una empresa o nación-estado, pero opera de una manera más descentralizada. Mientras las organizaciones tradicionales funcionan con una estructura jerárquica y muchos niveles burocráticos, en las DAOs no hay jerarquías. En su lugar, las DAOs emplean mecanismos económicos para alinear los intereses de la organización y los de sus miembros, normalmente, a través del uso de la teoría de juegos.

Los miembros de una DAO no están vinculados por ningún contrato formal, sino que los une un objetivo común y unos incentivos de red ligados a las reglas de consenso. Estas reglas son completamente transparentes y están escritas en el software de código abierto que gobierna la organización. Dado que las DAOs operan sin fronteras, pueden verse sometidas a diferentes jurisdicciones legales.

Como el nombre indica, una DAO está descentralizada y es autónoma. Está descentralizada porque ninguna entidad tiene la autoridad para tomar decisiones e implementarlas. Y es autónoma, porque puede funcionar por sí misma.

En cuanto una DAO es desplegada, ya no puede ser controlada por un actor único, sino que es gobernada por una comunidad de participantes. Si las reglas de gobernanza definidas en el protocolo están bien diseñadas, deberían orientar a los actores hacia los resultados más beneficiosos para la red.

En pocas palabras, las DAOs proporcionan un sistema operativo para una colaboración abierta. Este sistema operativo permite a individuos e instituciones colaborar sin necesidad de conocerse o confiar los unos en los otros.


Las DAOs y el Problema del Agente-Principal

Las DAOs abordan un problema de la economía denominado "dilema del agente-principal". Dicho problema ocurre cuando una persona o entidad (el “agente”) tiene la capacidad de tomar decisiones y llevar a cabo acciones, en nombre de otra persona o entidad (el “principal”). Si al agente le motiva actuar en base a su propio interés, podría desatender los intereses del principal.

Esta situación permite al agente asumir riesgos en nombre del principal. Lo que agrava el problema es que también podría haber una asimetría informativa entre el principal y el agente. El principal podría no llegar a saber nunca que se han aprovechado de él, y no tiene manera de asegurarse de que el agente esté velando por sus intereses.

Ejemplos típicos de este problema se dan con funcionarios electos que representan a la ciudadanía, "brokers" que representan a inversores, o administradores que representan a accionistas.

Al permitir un elevado grado de transparencia -facilitada por las blockchains-, los modelos de incentivos para DAOs que hayan sido bien diseñados pueden eliminar parte de este problema. Los incentivos dentro de la organización están alineados, y hay muy poca (o ninguna) asimetría informativa. El hecho de que todas las transacciones se registren en una blockchain, hace que la operativa de las DAOs sea totalmente transparente y, en teoría, resulten incorruptibles.


Ejemplos de DAOs

Aunque es muy primitivo, la red de Bitcoin puede considerarse el primer ejemplo de una DAO. Funciona de manera descentralizada y se coordina mediante un protocolo de consenso sin jerarquía entre los participantes. 

El protocolo Bitcoin define las reglas de la organización, mientras que los bitcoins como moneda proporcionan un incentivo para que los usuarios protejan la red. Esto garantiza que los diferentes participantes puedan trabajar juntos para mantener Bitcoin funcionando como una organización autónoma descentralizada.

El objetivo común en el caso de Bitcoin es almacenar y transferir valor sin una entidad central que coordine el sistema. ¿Pero para qué más se podrían usar las DAOs?

Se pueden implementar DAOs más complejas para diferentes casos de uso, como la gobernanza de tokens, fondos de riesgo descentralizados o plataformas de redes sociales. Las DAOs también podrían coordinar el funcionamiento de los dispositivos conectados a Internet de las cosas (IoT).

Además de eso, estas innovaciones introdujeron un subconjunto de DAO llamado Corporaciones Autónomas Descentralizadas (DACs). Una DAC puede proporcionar servicios similares a una empresa tradicional, por ejemplo, un servicio de viaje compartido. La diferencia es que funciona sin la estructura de gobernanza corporativa que se encuentra en las empresas tradicionales.

Por ejemplo, un automóvil que es propietario y brinda servicios de viaje compartido como parte de una DAC podría funcionar de manera autónoma, realizando transacciones con humanos y otros dispositivos. Mediante el uso de oráculos blockchain, incluso podría activar contratos inteligentes y realizar ciertas tareas por su cuenta, como ir al mecánico.


Ethereum y The DAO

Uno de los primeros ejemplos de una DAO fue el acertadamente llamado "The DAO". Estaba formado por complejos contratos inteligentes que se ejecutan en la parte superior de la blockchain Ethereum que se suponía que actuarían como un fondo de riesgo autónomo.

Los tokens DAO se vendieron en una Oferta inicial de monedas (ICO) y proporcionaron una participación de propiedad y derechos de voto en este fondo descentralizado. Sin embargo, poco después del lanzamiento, aproximadamente un tercio de los fondos se drenaron en uno de los mayores hacks en la historia de las criptomonedas.

El resultado de este evento fue que Ethereum se dividió en dos cadenas después de un hard fork. En uno, las transacciones fraudulentas se revirtieron efectivamente, como si el hackeo nunca hubiera sucedido. Esta cadena es lo que ahora se llama la blockchain Ethereum. La otra cadena, respetando el principio "el código es ley", dejó intactas las transacciones fraudulentas y mantuvo la inmutabilidad. Esta blockchain ahora se llama Ethereum Classic.



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¿A qué problemas se enfrentan las DAOs?

El entorno regulatorio que rodea a las DAOs es completamente incierto. Queda por ver cómo las diferentes jurisdicciones crearán el marco regulatorio en torno a estos nuevos tipos de organizaciones. Sin embargo, un panorama regulatorio continuamente incierto podría ser una barrera importante para la adopción de DAOs.


Ataques coordinados

Las propiedades deseables de las DAOs (descentralización, inmutabilidad, trustlessness) conllevan inherentemente importantes inconvenientes de rendimiento y seguridad. Si bien algunas de las organizaciones potenciales que pueden surgir como DAOs son indudablemente emocionantes, presentan un gran riesgo que no está presente en las organizaciones tradicionales.


Puntos de centralización

Es discutible que la descentralización no sea un estado, sino un rango, en el que cada nivel es adecuado para un tipo diferente de caso de uso. En algunos casos, la autonomía total o la descentralización podrían ni siquiera ser posibles o tener sentido.

Las DAOs pueden permitir que una gama más amplia de participantes colaboren como nunca antes, pero las reglas de gobernanza establecidas en el protocolo siempre serán un punto de centralización. Se puede argumentar que las organizaciones centralizadas pueden operar con una eficiencia mucho mayor, pero abandonar los beneficios de la participación abierta.


Conclusión

Las DAOs permiten a las organizaciones liberarse de la dependencia de las instituciones tradicionales. En lugar de una entidad central que coordine a los participantes, las reglas de gobernanza son automatizadas y dirigen a los actores hacia el resultado más beneficioso para la red.

La red Bitcoin puede considerarse una DAO simplista, y por ahora, otras implementaciones son escasas. La clave para diseñar buenas DAOs es establecer un conjunto eficiente de reglas de consenso que resuelvan problemas complejos de coordinación de los participantes. El verdadero desafío que enfrenta la implementación de DAOs podría no ser puramente tecnológico, sino social.

Si deseas obtener más información sobre las DAOs, consulta el informe de Binance Research: Teoría y praxis de las DAOs.

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